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sábado, 13 de octubre de 2018

Los cuidados del recién ciudadano

Tarantino, Q. (2003). Kill Bill [Film].

Todo parte de un problema de concepto, los permisos por paternidad y maternidad son permisos asociados al trabajo y por tanto a la producción y no a la reproducción.

Los permisos para cuidar al nuevo humano  han recaído siempre en los adultos que podían hacerlo más competentemente, las hembras de la especie, que parían y tenían todo lo necesario para mantenerlo con vida durante la fase más vulnerable del nuevo individuo. Siempre en duración insuficiente en nuestro país.

Pero todo esto es un error de base porque el derecho debería ser del nuevo ciudadano a ser cuidado, nutrido e integrado en la sociedad y en la cultura por los adultos más preparados para ello. Si el derecho es del neonato se termina con que sean transferibles o no y hablamos de duraciones reales no de miserables semanas. En un escenario de familias heterogéneas que el derecho sea del nuevo individuo y no de los adultos a su alrededor es lo más justo.

Parece que no entendamos que la reproducción es indisociable del crecimiento como grupo, no hay sociedad que se sustente sin nuevos integrantes.

Los adultos que cuidan al nuevo ser humano y dentro de nuestra estructura civil, deberían ser funcionarios del estado durante su imprescindible misión, recuerden hacer sobrevivir a un nuevo ciudadano y también recuerden, los más competentes o los que cada núcleo familiar decida.

El actual permiso de maternidad debería convertirse una baja laboral de recuperación postparto, sobra decirlo, pero no transferible obviamente por su naturaleza.

Ah que entonces no contratarán a las mujeres porque serán las que cojan toda la duración. Sinceramente no sé de donde sale esa idea si no es de asumir el machismo como normal y no algo a erradicar con educación y no leyes. Los países con mayor incorporación laboral de la mujer son los que tienen permisos más largos. ¿Alguna otra excusa?