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martes, 11 de febrero de 2014

Un nacimiento esperado

Recuerdo bien el día que nos conocimos hace 18 años.

Ambas participábamos en un curso, casi con toda seguridad el primero en nuestra ciudad sobre lactancia. Se sentó en mi misma fila en aquella sala del colegio de enfermería y empezaron a desfilar por allí Carlos González, Laura Lecumberri y otras personas que luego han sido relevantes en el mundo de la lactancia. Hace casi veinte años, cuando apenas sabíamos nada.

Se revolvía en la silla cuando oía decir que había que amamantar a demanda, se cuestionaba el uso de los sueros glucosados o se hablaba del parto natural. Luego sentí como se venía un poco abajo, ¿una lagrimita? pero sin dejar de clavar la mirada en las diapositivas y transparencias y en todos aquellos estudios, la mayoría en inglés que ponían en tela de juicio el quehacer de muchos profesionales sanitarios.

Al acabar alguien me contó que era matrona. Ella misma me había dicho en una pausa que su hijo pequeño tenía tres años y que había vivido todo lo que le estaban contando de una forma muy diferente.

No creo que haya muchas personas que sepan sobreponerse a sus propias vivencias, creencias y formación “oficial”, hace falta un grado más de madurez para coger distancia y cuestionarse si las cosas se están haciendo bien.

Siguió actualizándose, queriendo saber más. La empecé a ver sistemáticamente con el Lawrence (el libro de lactancia de referencia entonces) bajo el brazo, aquel de la edición color granate, hasta un punto en que parecía que el Lawrence cada vez pesaba más y ella cada vez menos. No puedo dejar de leer, me confesó. Durante muchos años arrastró, convenció y se dejó la piel por querer llevar la información sobre lactancia a los profesionales que la rodeaban con más o menos fortuna. Y comenzó a cambiar la forma de atender a las mujeres.

Llegaron tiempos difíciles para ambas pero siempre nos hemos mantenido fieles en los últimos años a tomar un café mi primer día de vacaciones, ponernos al día de año en año. Y no siempre estamos de acuerdo, pero creo manifestamos un gran respeto y tenemos unas bases comunes muy firmes.

En algún momento dio un salto cualitativo, alentada, impulsada o simplemente acompañada por experiencias y nombres como Encarna, Raquel, Anabel, Inma. Y la dedicación a la lactancia fue trasvasándose sin merma hacia la atención al parto.

¿Pero cuando? Ha sido mi pregunta en los últimos cafés. Pues bueno a veces las cosas llevan su tiempo, su poso y sobre todo su momento adecuado. Y claro mi impaciencia muchas veces motivada porque siempre he pensado que es que no hay más, que si no es ella, son ellas ¿quién va a ocuparse de ofrecer alternativas para cambiar los partos?

Verás Mª Ángeles al final caen los cortinajes y se derrumban la imposturas y quedan, quedáis, quedamos, ese puñado de imprescindibles, como decía Bertolt Brecht.

Suerte.





1 comentarios:

UnaMama ParaDos dijo...

Sin duda una gran profesional sin la cual muchas lactancias se hubiesen visto truncadas por las dificultades, su apoyo y dedicación serán recordados por muchisimas madres, tuve la suerte de conocerla y se convirtió en mi primer referente en la lactancia materna, le deseo lo mejor en su nueva andadura profesional

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